Pues sí, dicen que hace unos días un chaval hizo el primer 9a
a vista de la historia de la escalada. No he podido evitar leer la entrevista
en la revista desnivel, al igual que no he podido evitar leer la primera hoja.
Esa donde el líder de la revista pone sus reflexiones personales.
Parece, según se comenta aquí, que la capacidad de
sorprender con la primicia ha muerto. Los responsables, los blogs y redes
sociales. Entiendo la crítica. También entiendo cuando el único escalador de 9a
a vista del mundo manifiesta que su estilo no va en la línea de publicar sus
encadenes. Supongo que querrá decir de publicarlos él mismo, ya que entrevistas
está concediendo. Yo he leído una.
Se suma así el mejor escalador a vista del mundo, y el editor
de la desnivel a esa corriente reaccionaria a los blogs y redes sociales que de
un tiempo aquí va destapándose.
A mí mismo a veces también me ha parecido que estas
historias a veces ensalzan el narcisismo. Eso de que uno mismo escriba sobre sí
mismo, sobre lo que encadena, piensa, donde ha estado o está, que ha comido…
resulta un poco pedante en ocasiones.
Todos damos mucho más valor a un personaje, si es otro el
que escribe sobre él, o quien hace la entrevista. Una auto-entrevista quedaría
a los ojos de todos como algo ridículo.
Esta postura de no publicar es vista por muchos como un valor
personal muy positivo. Y es que escribir sobre lo que uno hace, piensa o siente
es percibido más como una búsqueda de notoriedad que como simple intención
comunicativa.
La cuestión es que yo mismo he pensado en algunas ocasiones
que quien no siente la necesidad de exponer al mundo sus escaladas es un
escalador más auténtico que quien lo hace. Escala sólo para sí mismo. Parece
mejor. Pero, ¿porqué?
Es el poder de seducción de quien no escribe. Y es que el aura
de misterio y fascinación de un personaje se esfuma con la escritura.
Vamos a poner el ejemplo
extremo de un tipo que todos conocemos, para aclarar un poco mejor lo que
quiero decir. Creo que no se dedicó demasiado a la montaña, aunque algo debió
hacer, ya que en muchas cumbres encontramos homenajes a este personaje
histórico.
Cristo.
Sus palabras han hecho eco en las cabezas de muchísima gente
durante muchísimos años. Y no escribió nada. Los evangelistas cuentan que una
vez trazó unas letras en el suelo, para después borrarlas. Se me ocurre que la
intención de este pasaje simplemente sea demostrar que no era analfabeto. O sea
que si no escribió fue porque no le dio la gana .Cristo eligió a otros.
Y es que si es otro el que escribe sobre uno mismo, o el que
nos pregunta, parece que se elimina todo síntoma de vanidad. Aceptar la entrevista, que se publique en un
medio de gran difusión, posar para las fotos, y saber que nuestras palabras y
opiniones serán leídas por muchísimos escaladores, no es síntoma de vanidad…
Imaginemos que nadie dice nada. Eso no nos gusta verdad.
Mejorémoslo. Imaginemos que se da la noticia y que el chaval se niega de verdad
a publicar nada. O sea que se publica que el chaval se niega a publicar nada.
Verdad que nos parecería el tío más auténtico que hemos conocido.
Está claro, la forma de mantener el aura de fascinación y de
misterio sobre un personaje es no escribir;
¡¡seré idiota!!
