Lo mejor de la experiencia para mí fue descubrir un buen número de bloques de V y sexto grado sobre los que nunca había escalado, alguno de mucha calidad. Era una sensación extraña ir de bloque en bloque y ver manchas de magnesio por todas partes, ¿estamos en Teverga de verdad?.
La actividad bloquera de este día fue muy diferente a lo habitual, con más de 80 bloques encadenados, acabé muy cansado, con calambres en los brazos, un trofeo en el maletero, ninguna foto y bien fartucu gracies a la espicha que iba incluida en la inscripción. Me han llegado rumores de que la actividad nocturna postbloquera también fue memorable.
Podría decir muchas cosas más de este día, pero mejor lo resumimos en un
“ Gracies a todos los Sobianos…”
