Una reflexión; Nacido de la inquietud avilesina por encontrar buenas zonas de bloque sumado a una simple coincidencia, y a la evolución geológica del suroccidente astur, el campo de juego bloquero de esta tierruca nuestra, se ha ampliado.
Las reglas son las mismas de siempre, y el orden también. Primera norma, el respeto al entorno y sus habitantes. Segunda, el respeto a los aperturistas. Tercera, si quieres peces debes mojarte el culo. La cuarta y todas las demás ponlas tú mismo y aplícatelas…y acuérdate siempre, sólo son piedras, las personas van primero.
Un bloque abierto; Su nombre “La paciencia del gallu” (7b+). El estilo regletero, muy regletero. El espacio inmejorable y las posibilidades de nuevas aperturas, enormes.
Encadenando "La Paciencia del Gallu"
Un proyecto cumplido; “La Cúpula” (8a). Situado en la permeable zona de Anzó y decorado por un cartel que sugiere “Only Locals”, es un bloque de movimientos muy estéticos, que exigió en su día buen número de pegues para descifrar la secuencia humana que permitió su primer encadenamiento.
Encadenando la Cúpula (8a)
Darlo todo a última hora del día, requiere de varios ingredientes. El principal, un amigo o varios que se queden contigo aunque haga un frío del carajo y se haya hecho de noche. Una linterna decente que al menos te deje intuir dónde apoyar los pies, ganas y la intuición de que el bloque te puede salir, aunque los brazos digan otra cosa.
Enchufando "El Hombros" (7c)
El todoterreno avilesino se llama Cesar. Si ya me sorprendí este verano ante la “conti” de este elemento, ahora se me descuelga la mandíbula ante su último encadenamiento. Siendo un escalador deportivo casi con exclusividad y siendo su supuesto fuerte las vías largas, largas, se lleva en dos día “Porreros y melenudos” (8a). ¡Qué gran nuevo fichaje!

Cesar apretando los cantos húmedos de "Gonso y Peín" (8a).

Una reflexión, un bloque abierto, un proyecto cumplido , encadenar en las últimas y el todoterreno avilesino.