A veces, hablando con las personas con las que suelo
escalar, para calificar determinados bloques, nos referimos a ellos como
bloques “de verdad”. Con este adjetivo transmitimos que éste en uno de esos que
te hará sentir bloquero de verdad. Este calificativo que no pretende ser
dogmático, ni despreciar otros bloques, lo utilizamos inconscientemente dentro
de nuestra intimidad, abrigados por el conocimiento mutuo, que garantiza la benigna
interpretación del mismo.
Un bloque de esos a los que llamamos de verdad, tiene que
ser estético, grande, no terminar en un
simple top, ofrecer una línea evidente,
y principalmente tiene que responder a la imagen mental que cualquier persona ,
sea escaladora o no, visualiza en su mente al hablar de un bloque de piedra.
“Lo bello es aquello que es inteligible sin reflexión” André Mauros.
Poseidón es uno de esos bloques, para los que en intimidad utilizo este calificativo .
Está situado en Playa Negra, Avilés. Ya desde el momento en
que afrontas la estrecha bajada a este acantilado, es fácil visualizarlo e
incita a arrimarse a verlo.
Usado durante años como residencia diurna de pescadores,
esperaba a ser encontrado y escalado por primera vez.
El placer de encontrarlo ha sido mérito de F. Blanco. El de
limpiarlo, descifrarlo y encadenarlo por primera vez, ha sido mío. Siempre
acompañado por Rafa.
El mar, con sus olas, sus mareas y su inmensidad, trasmite sensaciones de vitalidad, comportándose continuamente como si de un ser vivo se tratara, o como si fuese gobernado por alguien. Este bloque está muy sujeto a las condiciones marítimas, llegando a inundarse su base en marea alta.
La posibilidad de escalarlo está pues, sujeta a los caprichos de Poseidón.

Poseidón s.s. (8a+). F. A.