De un tiempo acá las prohibiciones en los sectores de escalada relacionadas con las nidación de ciertas aves protegidas, están al orden del día. La comunidad escaladora asturiana nos hemos sentido muchas veces agredidos por esos carteles que la Consejería de Medio Ambiente colocaba a veces sin discreción, concreción o sentido. Un nido de Alimoche ubicado en un metro cuadrado de pared suponía la imposibilidad de escalar en sectores enteros y lo que es más grabe, en escuelas enteras durante periodos de 6 meses.
Personalmente no veo el monte como un bonito gimnasio donde machacarme y sacar fotos de mis logrados bíceps. Aunque muchas veces falle y fallaré aún conservo una visión un pelín romántica de la montaña y claro está, de la naturaleza.
Creo en la necesidad de las prohibiciones impuestas por la Consejería de Medio Ambiente, y entiendo que la influencia del escalador sobre el abandono de una puesta puede ser muy significativa,ya que compartimos medio con estas aves y solemos pasarnos apostados en un mismo lugar bastante tiempo.
La roca en Asturias no es una especie en peligro de extinción, como sí lo son algunas aves.
Estoy de acuerdo en que existen amenazas mucho más serias para estos bichos que la escalada, y que quizás no se estén abordando como debiera, quizás por asuntos de dinero.
Me centro en lo que yo abarco y hago lo que puedo o me resulta fácil, y a mí me resulta fácil no escalar donde no se debe, que muchas veces no ha significado lo mismo que donde está prohibido.
La FEMPA está trabajando durante estos meses en colaboración con la Consejería de Medio Ambiente para dar racionalidad al veto sobre la escalada en algunos sectores.
Cuando las acciones de la FEMPA me han parecido ridículas y absurdas nunca he dudado en criticarlas, y no voy a dejar de elogiarlas cuando son lo contrario.

Convivencia entre animales voladores